Cuando alguien me pregunta “¿por qué mi pollo no quiere comer?”, mi primera reacción no es pensar en la comida. Es pensar en el contexto. Porque en mi experiencia criando aves —desde pollitos recién nacidos hasta gallinas adultas— la falta de apetito casi nunca es el problema principal. Es un síntoma.
Y ahí está la clave: un pollo que deja de comer te está avisando que algo no está bien. Puede ser algo leve y temporal… o puede ser el inicio de algo más serio.
Voy a explicarte cómo analizar la situación con criterio, qué errores comete la mayoría de principiantes y cuándo debes preocuparte de verdad.
Por qué mi pollo no quiere comer

No es lo mismo un pollito de pocos días que una gallina de meses.
En pollitos pequeños, la falta de comida puede volverse crítica en horas. En aves más grandes, el margen es mayor.
Si tu pollo tiene menos de 3 semanas, el enfoque debe ser inmediato. Son extremadamente sensibles a:
- Cambios de temperatura
- Estrés
- Deshidratación
- Infecciones intestinales
En aves mayores, el problema suele ser más progresivo.
Las causas más comunes (y cómo diferenciarlas en casa)
1. Estrés por cambios recientes
Esta es, con diferencia, la causa más frecuente.
¿Lo cambiaste de lugar?
¿Lo separaste de otros?
¿Introdujiste nuevas aves?
¿Hubo ruidos fuertes o presencia de perros/gatos?
Las aves son muy sensibles al entorno. Un simple traslado puede hacer que dejen de comer uno o dos días.
Cómo reconocerlo:
- Está alerta.
- No se ve hinchado.
- Bebe algo de agua.
- Sus heces son normales.
En este caso, normalmente vuelve a comer cuando se siente seguro.
Mi recomendación práctica: no lo manipules en exceso. Déjalo tranquilo, con sombra, agua limpia y alimento accesible.
2. Problemas de temperatura (muy común en pollitos)
He visto muchos casos donde el dueño dice “no quiere comer” y el verdadero problema es frío.
Un pollito con frío:
- Se queda quieto.
- Se esponja.
- Se agrupa.
- Apenas se mueve hacia el alimento.
Un pollito con demasiado calor:
- Jadea.
- Se aleja de la fuente de calor.
- Bebe mucho.
- Come poco.
La temperatura incorrecta puede suprimir completamente el apetito.
Si es un pollito, asegúrate de que tenga una fuente de calor adecuada y que pueda alejarse si lo necesita.
3. Agua sucia o insuficiente
Muchos principiantes revisan el alimento… pero no el agua.
Un pollo que no bebe correctamente tampoco come.
El agua debe estar:
- Limpia.
- Fresca.
- Sin restos de heces.
- A una altura adecuada.
He visto pollitos morir por deshidratación cuando el bebedero era demasiado profundo y no podían acceder bien.
4. Parásitos o infección intestinal
Si además de no comer notas:
- Heces líquidas.
- Heces con sangre.
- Plumas erizadas.
- Debilidad.
Podría tratarse de un problema como la coccidiosis, una de las enfermedades más comunes en pollos jóvenes.
No quiero alarmarte, pero si ves diarrea persistente o sangre, no es algo que se deba esperar “a ver si mejora”.
En esos casos, consulta con un veterinario especializado en aves lo antes posible.
5. Cambio brusco de alimento
Cambiar la marca o tipo de pienso de un día para otro puede provocar rechazo.
Las aves también desarrollan preferencias. Si el grano es más grueso, más fino o tiene diferente olor, pueden desconfiar.
Siempre recomiendo mezclar el alimento antiguo con el nuevo durante 3–5 días para que la transición sea progresiva.
6. Impactación o buche lleno
Toca suavemente el buche (la parte frontal del cuello, al final del día).
Si está:
- Excesivamente duro
- No se vacía por la mañana
- Se siente como una masa compacta
Puede haber impactación.
Esto suele ocurrir cuando comen:
- Cama (viruta, paja).
- Hierba larga.
- Material fibroso difícil de digerir.
En ese caso, no es simplemente “no quiere comer”, es que físicamente no puede.
Errores comunes que empeoran la situación
Aquí es donde muchos dueños bienintencionados cometen fallos.
Forzarlo a comer
Meter comida en el pico sin saber la causa puede provocar aspiración o empeorar el estrés.
Darle pan o sobras
Cuando ven que no come pienso, algunos ofrecen pan o arroz.
Eso no resuelve el problema y puede desequilibrar su sistema digestivo.
Cambiar todo al mismo tiempo
Cambian alimento, ubicación y tipo de bebedero en el mismo día.
Eso solo aumenta el estrés.
Cuando un pollo deja de comer, lo último que necesita es más cambios.
Cómo evaluar la gravedad en casa
Hazte estas preguntas:
- ¿Bebe agua?
- ¿Está activo o muy apático?
- ¿Sus ojos están brillantes o apagados?
- ¿Respira con normalidad?
- ¿Hay diarrea o sangre en heces?
- ¿Tiene secreción nasal o estornudos?
Si solo ha dejado de comer pero sigue activo y bebiendo, probablemente sea algo leve.
Si está quieto, hinchado, con plumas erizadas y ojos semicerrados, eso ya es señal de alarma.
Qué puedes hacer hoy mismo
Acciones concretas:
- Revisa temperatura si es pollito.
- Cambia agua por fresca y limpia.
- Asegúrate de que el alimento esté seco y sin moho.
- Aísla al ave si hay más pollos (para observar mejor).
- Observa sus heces durante 24 horas.
No recomiendo medicar sin diagnóstico claro.
Cuándo debes buscar ayuda profesional
Busca ayuda si:
- Lleva más de 24–48 horas sin comer.
- Hay sangre en heces.
- Está muy débil.
- Hay varios pollos afectados.
- Presenta dificultad respiratoria.
Las enfermedades en aves pueden avanzar rápido.
En mi experiencia, cuando un dueño actúa pronto, las probabilidades de recuperación aumentan muchísimo.
Algo que pocos dicen: el comportamiento social influye
Si hay jerarquía fuerte en el grupo, puede que no lo dejen comer.
Observa si otras aves lo picotean cuando se acerca al alimento.
A veces el problema no es médico, sino social.
En esos casos, más comederos y espacio suelen resolverlo.
Reflexión honesta
Un pollo que no quiere comer nunca debe ignorarse, pero tampoco debes entrar en pánico automático.
La clave está en observar antes de actuar.
Las aves no muestran síntomas hasta que realmente lo necesitan. Por eso, la observación diaria es la mejor herramienta que puedes tener como criador.
Si tu pollo simplemente tuvo un mal día por estrés, volverá a comer en breve.
Si hay enfermedad detrás, los pequeños detalles —heces, postura, respiración— te darán pistas.
La diferencia entre una recuperación rápida y un problema grave casi siempre está en la atención temprana.