Introducción
Existe una creencia muy extendida de que los cangrejos no tienen sangre. Cuando alguien abre uno y no ve el típico color rojo, la conclusión parece obvia. Sin embargo, la realidad es mucho más interesante: sí tienen un sistema circulatorio, solo que funciona de manera distinta al de los humanos y otros vertebrados.
Lo que corre por su cuerpo no es sangre roja, sino un fluido azulado llamado hemolinfa, una adaptación evolutiva que les permite sobrevivir en entornos donde el oxígeno puede variar constantemente, como el fondo marino o las zonas intermareales.
Comprender este sistema no solo aclara un mito común; también revela hasta qué punto la naturaleza puede resolver el mismo problema —transportar oxígeno— con soluciones completamente diferentes.
¿Por qué los cangrejos no tienen sangre?

Los cangrejos pertenecen al grupo de los crustáceos, animales que no poseen sangre como la entendemos en mamíferos o aves.
En su lugar, utilizan la hemolinfa, un líquido que cumple funciones similares:
- transporta oxígeno
- distribuye nutrientes
- elimina desechos
- participa en la defensa del organismo
La diferencia más visible es el color.
Mientras nuestra sangre es roja por la hemoglobina rica en hierro, la hemolinfa contiene hemocianina, una proteína basada en cobre.
Cuando se oxigena, adquiere ese tono azul tan característico.
El detalle clave que muchos no conocen: el cobre cambia todo
La hemoglobina funciona muy bien en ambientes con alta disponibilidad de oxígeno. Pero en aguas frías o con niveles variables, el cobre ofrece ventajas importantes.
La hemocianina puede ser más eficiente captando oxígeno cuando este es escaso.
Por eso muchos animales marinos —como algunos moluscos y artrópodos— evolucionaron hacia este sistema.
No es una versión “inferior” de la sangre; es una solución distinta para un entorno distinto.
No tienen venas como las nuestras
Otra diferencia fundamental es su tipo de circulación.
Los humanos tenemos un sistema cerrado: la sangre viaja siempre dentro de vasos sanguíneos.
Los cangrejos utilizan un sistema circulatorio abierto.
Esto significa que la hemolinfa no permanece únicamente en conductos, sino que baña directamente los órganos dentro de cavidades internas.
Puede sonar menos eficiente, pero tiene ventajas:
- requiere menos presión
- consume menos energía
- funciona bien en cuerpos pequeños o medianos
La evolución rara vez complica algo si no es necesario.
Aportación diferencial: su “sangre” también es parte de su defensa
Algo poco mencionado es que la hemolinfa cumple un papel importante en el sistema inmunológico.
Contiene células capaces de detectar y aislar microorganismos invasores. Cuando un patógeno entra en el cuerpo, estas células pueden rodearlo y neutralizarlo.
No es un sistema idéntico al nuestro, pero resulta sorprendentemente eficaz.
De hecho, ciertas sustancias derivadas de la hemolinfa de algunos artrópodos han sido estudiadas durante años por su capacidad para detectar contaminación bacteriana.
Una prueba más de que la naturaleza suele adelantarse a la tecnología.
¿Por qué no evolucionaron hacia sangre roja?
La evolución no sigue una escalera donde todos avanzan hacia el mismo modelo. Funciona más bien como un árbol lleno de caminos diferentes.
Si la hemocianina les permite sobrevivir, reproducirse y adaptarse, no hay presión suficiente para cambiarla.
Además, el sistema abierto encaja bien con su estructura corporal y su metabolismo.
Cambiar todo ese conjunto implicaría millones de años de transformaciones… sin una ventaja clara que lo justifique.
Ventajas reales de la hemolinfa
Aunque a veces se asume que es un sistema más simple, tiene beneficios importantes:
- buen rendimiento en ambientes con poco oxígeno
- menor gasto energético
- mayor tolerancia a cambios ambientales
- compatibilidad con su anatomía
No es mejor ni peor; es apropiado para su forma de vida.
Errores comunes sobre este tema
Uno muy frecuente es afirmar que “no tienen sangre”. Es incorrecto. Tienen un fluido equivalente con funciones similares.
Otro error es pensar que el color azul indica algo extraño o artificial. En realidad, es solo el resultado del cobre interactuando con el oxígeno.
También se suele creer que su sistema circulatorio es primitivo. Pero si algo ha permanecido millones de años, probablemente sea porque funciona.
La supervivencia es la mejor evidencia.
Consejos para observar sin dañar
Si alguna vez ves el interior de un cangrejo —ya sea por curiosidad científica o en contexto culinario— conviene recordar que ese líquido forma parte esencial de su fisiología.
Evitar manipulaciones innecesarias o capturas sin propósito ayuda a mantener el equilibrio de los ecosistemas costeros.
Observar con respeto siempre será la mejor práctica.
Preguntas frecuentes
¿La hemolinfa siempre es azul?
Cuando está oxigenada suele verse azulada. Sin oxígeno puede ser más transparente o ligeramente gris.
¿Todos los crustáceos tienen este líquido?
La gran mayoría utiliza hemolinfa basada en hemocianina, aunque pueden existir variaciones entre especies.
¿Es más débil que la sangre humana?
No. Es efectiva dentro de las necesidades del animal.
¿Puede coagularse?
Sí. Tiene mecanismos para sellar heridas y reducir la pérdida de fluido.
¿Significa esto que son muy distintos de nosotros?
En estructura, sí. Pero el objetivo biológico es el mismo: mantener las células vivas.
Conclusión
Los cangrejos no carecen de sangre; simplemente utilizan un sistema diferente que ha demostrado ser extraordinariamente funcional. La hemolinfa azul, rica en cobre, es una adaptación que les permite prosperar en entornos donde otros organismos tendrían dificultades.
Este recordatorio es valioso: la vida no tiene una única forma correcta de resolver los desafíos básicos. A veces, lo que parece extraño es solo otra muestra de la creatividad silenciosa de la evolución.
Mirar más allá del mito nos ayuda a entender que la diversidad biológica no es una excepción, sino la regla.