Por qué mi pollo tiene una bola en el cuello: causas reales y qué hacer en cada caso

Descubrir una “bola” en el cuello de tu pollo puede asustar mucho, sobre todo si no tienes experiencia criando aves. Lo primero que quiero decirte, con calma y honestidad, es esto: en la mayoría de los casos no es un tumor ni algo grave. Muchas veces es simplemente el buche lleno después de comer.

Pero también es cierto que, en otras ocasiones, puede indicar un problema que necesita atención.

He revisado cientos de aves a lo largo de los años, y te aseguro que la clave no es entrar en pánico, sino saber diferenciar qué tipo de “bola” estás tocando. En este artículo te voy a explicar cómo hacerlo paso a paso, qué errores evitar y cuándo sí debes preocuparte.

Nivel del lector: principiante
Intención principal: identificar si la bola en el cuello es normal o un problema de salud y saber qué hacer.

Por qué mi pollo tiene una bola en el cuello

Por qué mi pollo tiene una bola en el cuello

Antes de pensar en enfermedades, necesitas ubicar bien la zona.

En los pollos existe una estructura completamente normal llamada buche. Es una especie de bolsa que está en la parte baja del cuello, ligeramente hacia la derecha del pecho. Su función es almacenar el alimento antes de que pase al sistema digestivo.

Cuando el pollo come, el buche se llena y se siente como una bolsa blanda o ligeramente firme. Eso es totalmente normal.

La pregunta clave es:
¿esa bola aparece después de comer y desaparece por la mañana?

Si la respuesta es sí, probablemente no tienes ningún problema.

El buche lleno: lo más común (y lo más malinterpretado)

Muchísimas personas que comienzan a criar aves descubren el buche por primera vez cuando lo tocan lleno.

Características de un buche normal lleno:

  • Se siente blando o como una bolsita con granos.
  • No duele al tocarlo.
  • Se reduce considerablemente al amanecer.
  • El pollo está activo y come con normalidad.

En este caso no hay nada que hacer. Es fisiología normal.

Yo siempre recomiendo revisar el buche temprano en la mañana, antes de que el ave coma. Si está casi vacío, el sistema está funcionando correctamente.

Cuando el buche no se vacía: posible impactación

Aquí empezamos con los casos que sí requieren atención.

Si la bola:

  • Está muy dura.
  • No disminuye durante la noche.
  • El pollo deja de comer.
  • Se muestra decaído.

Podría tratarse de una impactación del buche.

Esto ocurre cuando el ave ingiere material difícil de digerir, como:

  • Hierba muy larga.
  • Paja.
  • Viruta.
  • Hilos o fibras.
  • Exceso de alimento seco sin agua suficiente.

He visto impactaciones en pollos que picoteaban su cama por aburrimiento. El material se compacta y bloquea el paso del alimento.

En este caso, no es algo que debas ignorar. Si no se resuelve, puede generar complicaciones digestivas serias.

Buche blando con olor desagradable: posible infección

Si la bola está:

  • Inflamada.
  • Blanda como agua.
  • Con mal olor al acercarte.
  • Acompañada de apatía.

Podría tratarse de lo que comúnmente se llama “buche agrio”, una infección causada por fermentación excesiva del contenido.

Suele aparecer cuando:

  • El alimento está húmedo o en mal estado.
  • Hay mala higiene en el bebedero.
  • El ave tiene el sistema digestivo debilitado.

Aquí sí conviene consultar con un veterinario, porque puede requerir tratamiento específico.

Abscesos o infecciones externas

No todas las bolas en el cuello son el buche.

Si la masa:

  • Está en la parte lateral o superior.
  • Es dura y localizada.
  • No cambia de tamaño tras el ayuno.
  • Parece separada del buche.

Podría tratarse de un absceso por infección o herida.

Los pollos se picotean entre ellos. A veces una pequeña herida se infecta y forma una acumulación de pus.

En estos casos, suele sentirse como una masa firme y delimitada bajo la piel.

Aquí no recomiendo intentar abrirla sin experiencia. El manejo inadecuado puede empeorar la infección.

Parásitos o enfermedades sistémicas

En casos menos comunes, una inflamación en el cuello puede relacionarse con enfermedades infecciosas. Por ejemplo, ciertas infecciones bacterianas pueden provocar inflamación de tejidos.

Si además observas:

  • Fiebre (al tacto está más caliente).
  • Dificultad para respirar.
  • Secreción nasal.
  • Pérdida de peso.

Entonces no estamos ante algo local, sino sistémico.

En esos casos, la evaluación profesional es necesaria.

Errores comunes que empeoran la situación

Forzar comida cuando el buche está lleno
Masajear con fuerza sin saber qué ocurre
Intentar pinchar la masa sin diagnóstico
Ignorar el problema varios días esperando que “se pase”

He visto casos donde la manipulación brusca causó más daño que la condición original.

El primer paso siempre es observar, no intervenir impulsivamente.

Cómo evaluar en casa de forma responsable

Haz esta pequeña revisión:

  1. Toca el buche al final del día.
  2. Vuelve a tocarlo al amanecer.
  3. Observa si se vacía.
  4. Evalúa si el pollo come y bebe con normalidad.
  5. Revisa las heces.

Si el ave está activa, come bien y la bola disminuye por la mañana, lo más probable es que sea normal.

Si la masa permanece igual o aumenta, ahí sí debes actuar.

Señales claras de alerta

Busca ayuda profesional si:

  • El buche no se vacía en 24 horas.
  • El pollo deja de comer.
  • Hay mal olor evidente.
  • Está muy decaído.
  • La masa está fuera de la zona típica del buche.
  • Hay dificultad respiratoria.

Las aves pueden deteriorarse rápidamente, así que el tiempo importa.

Algo que pocos explican: la alimentación influye mucho

He notado que muchas impactaciones se relacionan con:

  • Falta de acceso constante a agua.
  • Exceso de verduras fibrosas largas.
  • Alimentación inadecuada para la edad.
  • Ausencia de pequeñas piedras (grit) para digestión.

El sistema digestivo de las gallinas necesita equilibrio. No es solo darles restos de cocina.

Si tu pollo tiene acceso libre a comida balanceada adecuada para su edad y agua limpia constante, reduces mucho el riesgo.

Reflexión final honesta

Una bola en el cuello de tu pollo puede ser algo completamente normal o el inicio de un problema digestivo. La diferencia está en los detalles: textura, tiempo, comportamiento general y evolución.

Mi consejo, basado en experiencia práctica, es este: observa primero en frío. No asumas lo peor, pero tampoco ignores señales claras.

La mayoría de las veces, descubrirás que simplemente es el buche lleno después de comer. Y entender eso te dará tranquilidad y seguridad como criador.

Pero si notas cambios en energía, apetito o respiración, no lo dejes pasar. En aves, la intervención temprana marca una gran diferencia.

Deja un comentario