Si llevas tiempo criando aves, sabes que observar las heces es una de las formas más rápidas de detectar problemas. Puede sonar poco agradable, pero es una herramienta diagnóstica muy útil. Cuando un pollo empieza a hacer popó blanco, muchos criadores entran en alarma inmediata… y con razón. A veces es algo normal. Otras veces puede ser señal de un problema serio.
Después de años trabajando con aves de traspatio y pequeños corrales, puedo decirte algo importante: no todo excremento blanco es enfermedad, pero tampoco debe ignorarse.
La clave está en diferenciar qué tipo de “blanco” estás viendo.
Por qué mi pollo hace popó blanco

Antes de asumir que algo va mal, hay que entender cómo funciona el sistema digestivo de las aves.
Los pollos no orinan como los mamíferos. Eliminan heces y orina juntas en una sola expulsión a través de la cloaca. La parte blanca que normalmente ves en las heces es el ácido úrico, que equivale a la orina.
Por eso, ver una porción blanca cremosa encima o junto a la parte marrón es completamente normal.
El problema surge cuando:
- Las heces son completamente blancas
- Tienen textura líquida o espumosa
- Aparecen con mal olor intenso
- Van acompañadas de decaimiento
Ahí ya hablamos de otra cosa.
Causas más comunes de popó blanco en pollos
1. Exceso de uratos (normal en algunos casos)
Si el pollo está hidratado y activo, y solo ves una mayor cantidad de parte blanca pero con consistencia normal, puede ser simplemente variación fisiológica.
Factores que influyen:
- Dieta alta en proteína
- Cambios recientes en alimentación
- Temperaturas elevadas
En estos casos, no suele haber otros síntomas.
2. Estrés
El estrés altera el tránsito intestinal. Cambios de gallinero, clima extremo, presencia de depredadores o peleas pueden provocar heces más claras o acuosas.
Lo he visto muchas veces después de mover aves a un nuevo espacio. En 48 horas suele estabilizarse si el entorno es adecuado.
3. Problemas renales
Aquí ya entramos en terreno más delicado. Si el sistema renal está afectado, puede aumentar la eliminación de uratos, haciendo que las heces se vean predominantemente blancas.
Señales asociadas:
- Consumo excesivo de agua
- Letargo
- Plumas erizadas
- Disminución del apetito
Este escenario requiere atención rápida.
4. Infecciones bacterianas
Algunas infecciones intestinales pueden alterar completamente la coloración de las heces. En estos casos, el blanco suele ir acompañado de diarrea y mal olor.
Si además hay:
- Pérdida de peso
- Ojos apagados
- Cresta pálida
es importante actuar cuanto antes.
5. Pullorosis (enfermedad bacteriana específica)
Aunque hoy es menos común en crianzas controladas, sigue existiendo. Produce diarrea blanca pastosa, especialmente en pollitos jóvenes.
La diferencia aquí es que suele venir con debilidad evidente y rápida progresión.
Si sospechas algo así, es fundamental aislar al ave inmediatamente.
Lo que casi nadie te explica sobre las heces blancas
Hay algo que muchos artículos pasan por alto: la observación debe ser contextual.
Una sola deposición blanca no significa nada grave. Lo que importa es la frecuencia y el estado general del ave.
En la práctica, cuando reviso un gallinero, no me fijo solo en el color. Me pregunto:
- ¿Cuántas aves lo presentan?
- ¿Desde cuándo?
- ¿Ha cambiado la dieta?
- ¿Ha habido estrés reciente?
- ¿El pollo sigue activo?
El error común es reaccionar al primer indicio sin analizar el conjunto.
También es importante diferenciar entre heces blancas y heces acuosas transparentes con parte blanca. No son lo mismo.
Errores frecuentes que cometen los criadores
Uno de los errores más habituales es medicar sin diagnóstico. Administrar antibióticos “por si acaso” puede alterar la flora intestinal y empeorar el cuadro.
Otros fallos comunes:
- No revisar la calidad del agua
- No limpiar bebederos con regularidad
- Cambiar alimentación bruscamente
- Ignorar signos tempranos de deshidratación
He visto muchos casos donde el problema no era infección, sino agua contaminada o exceso de proteína en el alimento.
Otro error es no observar el comportamiento. El estado del ave es tan importante como el aspecto de sus heces.
Cuándo debes preocuparte realmente
Preocúpate si el popó blanco va acompañado de:
- Decaimiento visible
- Ojos cerrados o semicerrados
- Falta de apetito
- Pérdida de peso
- Diarrea persistente más de 24–48 horas
- Varias aves afectadas
Ahí ya no hablamos de variación normal.
En esos casos, la acción temprana marca la diferencia.
Consejos prácticos y accionables
Primero, observa durante 24 horas si el ave está activa y comiendo.
Segundo, revisa el agua. Debe estar limpia y fresca. Cambiarla diariamente es una práctica básica que muchos descuidan.
Tercero, evalúa la dieta. Si recientemente aumentaste proteína o cambiaste concentrado, puede estar influyendo.
Cuarto, limpia el gallinero. La acumulación de humedad favorece proliferación bacteriana.
Quinto, si hay sospecha de infección, aísla al ave mientras identificas la causa.
Un consejo práctico que aplico siempre: revisar el área cloacal. Si hay restos secos blancos pegados o inflamación, es señal de que el problema no es ocasional.
También es buena práctica llevar un pequeño registro mental o escrito de cambios recientes en el entorno.
Preguntas frecuentes reales
¿Es normal que el pollo haga popó blanco?
Sí, si solo es la parte blanca de ácido úrico combinada con heces normales. Es parte del proceso natural.
¿La diarrea blanca siempre es enfermedad?
No siempre, pero sí es una señal que requiere observación. La clave es el estado general del ave.
¿Puede deberse solo a la alimentación?
Sí. Cambios de alimento o exceso de proteína pueden alterar la proporción de uratos.
¿Debo dar medicamentos de inmediato?
No sin evaluar el cuadro completo. Medicación innecesaria puede empeorar la situación.
¿Cuánto tiempo es normal que dure?
Si es por estrés leve, puede resolverse en 24–48 horas. Si persiste o empeora, requiere atención.
Reflexión final
Que tu pollo haga popó blanco puede ser completamente normal… o puede ser la primera señal de un problema más serio. La diferencia está en saber observar.
No te guíes solo por el color. Mira al ave: su energía, postura, apetito y comportamiento dicen más que cualquier deposición aislada.
Criar aves con éxito no significa reaccionar con miedo, sino con criterio. Detectar cambios temprano, analizar el contexto y actuar con calma es lo que realmente marca la diferencia entre un susto pasajero y una complicación evitable.